sábado, 31 de mayo de 2008

Reflexiones sobre ASOLIF

El movimiento empresarial de software libre en España marcha viento en popa. Las empresas están comenzando un periodo de expansión que, en pocos años, desembocará en el nacimiento de empresas o redes de empresas de ámbito nacional, frente al ámbito local o autonómico actual. El camino para llegar hasta aquí ha sido largo. Varias de ellas comienzan a cumplir 10 años y eso se nota en el grado de madurez que demuestran.

Lógicamente, algunas están perdiendo el espíritu inicial que tanto las alentó en sus inicios. No es la norma. En general, siguen conservando buena parte de ese alimento que tanto hace crecer al software libre: el espíritu de colaboración.

Algo debemos estar haciendo bien cuando empresas monopolistas, tradicionales en la concepción del negocio del software, en el trato a sus empleados, en su relación con otras empresa, etc. comienzan a ponerse piel de cordero para mimetizarse con este movimiento, para liderarlo y dejar de ser segundones entre el stablishment.

Como en las más cruentas batallas, no es hora de mirar los defectos de quienes se alinean a tu lado cuando tienes al enemigo de frente pero... te conozco bacalao, aunque vengas disfrazao, como diría la canción.

Existen empresas que usan y desarrollan aplicaciones usando software libre, pero que lo comercializan bajo viejas recetas. Están quienes liberan productos acabados. Estas empresas aún no comprenden el valor de la colaboración. Les queda un largo camino por recorrer pero ya marcan pasos en la dirección adecuada.

Finalmente encontramos las empresas de las que hablaba al principio, esas que saben que el negocio, el dinero, es una consecuencia de hacer bien las cosas y no al revés. Que colaborar es la mejor forma de avanzar, no tanto porque se haga más rápido, sino porque se disfruta del proceso de avanzar.

En ASOLIF, las Asociaciones de empresas de software libre federadas, hay de todo. Todos son bienvenidos. Debemos ser más, ahora caben todos. Podemos tener un gran impacto o morir en el intento. En cualquier caso habrá merecido la pena intentarlo.

Como todo recién nacido, necesitamos ayuda y, sobre todo, libertad, es decir, no sentir presión. Aún somos frágiles como asociación y las expectativas deben adaptarse a la situación real en la que estamos. Nuestra capacidad de actuación es aún limitada y nuestros recursos también. No existen experiencias previas y son muchos los frentes abiertos. Lidiar con todo ello va a ser una experiencia tan dura como apasionante.

Las factorías de ingenieros tratados como carne, en las que existen tíos con látigo y uno con tambor que marca el ritmo a la voz de más código, como en las galeras, podrán crecer en beneficios, pero han fracasado. Atacan la esencia del ser humano inteligente y formado, la curiosidad. Ahora vivo en Málaga y cada vez que voy al PTA tengo sentimientos encontrados. Por un lado me da rabia en lo que han convertido la profesión, en la cantidad de gente que vive en matrix. Por otro lado me llena de energía saber que disponemos de la fórmula para acabar con esa concepción tipo cadena de montaje que representan muchas de las empresas del PTA.

A quienes piensen que deliro les pido que miren atrás y recuerden cómo estábamos hace 10 años. Venimos de las catacumbas y hemos llegado hasta aquí. Lo difícil ha quedado atrás. El reto está delante de nosotros. Tenemos la determinación, el conocimiento y la oportunidad para cambiar cosas. Ahora disponemos de un gran instrumento, ASOLIF, el más sólido que hemos tenido hasta ahora. Si fracasa, otros aparecerán. Esto es imparable. Lo sé porque quienes lo impulsamos no lo hacemos por pasta como principal objetivo, sino por convicción. Esto nos convierte en un enemigo temible. Y vendrán otros detrás.

No digo con ello que el modelo actual vaya a desaparecer. No estoy loco. Pero habrá una alternativa real a gran escala. Nuestra particular ilustración está cada vez más cerca. La Edad Oscura terminará y vendrá algo nuevo. Veremos si acabamos mejor que entonces.

Este desvarío es consecuencia de que es sábado, estamos en el último día de mayo y no he podido ir a la playa. Necesito un chute prolongado de sol en mi cuerpo.
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