viernes, 20 de febrero de 2009

...como si lo hubiesen parido ellos

Oigo hablar a menudo de trasladar el modelo de desarrollo del software libre a otros ámbitos de la sociedad. Grandes palabras en boca de muchos que las dicen con diligencia. Sin embargo la contradicción habita en muchos de ellos. Nuestro mensaje ha ganado volumen pero ha perdido nitidez. El mensaje original se mezcla con otros y se utiliza con fines perversos a menudo. Un mensaje que tenía un alto contenido intelectual, a la par que práctico, comienza a resultar vanal, hueco.

Un par de ejemplos simples....

Basta analizar quién paga las horas de trabajo que se invierten en cualquier proyecto de comunidad para darse cuenta de que el concepto de comunidad está cada vez más ligado al concepto de empresa. ¿Tiene sentido usar el software libre como arma arrojadiza contra el capitalismo? La aparición de nuevos modelos de empresa y los cambios en los procedimientos relacionados con esos nuevos modelos modificarán (espero) perversiones actuales del modelo, pero de ahí a cambiar el propio modelo utilizando el discurso promovido por el software libre para imponer otro .....

Otro discurso recurrente es el de usar el software libre como justificación para la independencia tecnológica frente a países extranjeros. Ponen un escritorio libre en su idioma con el escudo del país por pocos euros y...ya está, somos independientes del gran dragón del norte. Frente a este análisis superficial hay otro más realista. Usar software libre es globalización pura y dura. El software libre es interdependencia, no independencia. Lo que le hace tan potente es que establece relaciones entre iguales donde antes existía subordinación.

Pero la igualdad no crece sin transparencia, por mucho software libre que promuevas.

¿Cómo es posible que dirigentes de estructuras verticales nos den lecciones sobre horizontalidad? ¿Son los proteccionistas los más adecuados para liderar un movimiento nuevo basado en los principios que han hecho del software libre un éxito? ¿Son acaso los localistas nuestros mejores aliados?¿No vamos a exigir moral a quiénes quieren liderar el cambio?¿Y coherencia?¿Acaso vale todo si se proclaman vivas al software libre?¿Vale cualquiera?

El software libre está en boca de todos, pero me gusta recordar de vez en cuando que parte de ese todos lo forman los soberbios, los envidiosos, los violentos, los avariciosos, los espúreos, los intoxicadores, los aprovechados, los manipuladores, los pervertidos, los dictadores, los chapuceros, los idiotas, etc. Últimamente escucho demasiados cantos de sirena en boca de lobos vestidos de cordero. Separar el polvo de la paja requiere transparencia. La transparencia requiere crítica e inteligencia. Una cosa es que nos gusten los alagos, otra que nos los creamos y otra que dejemos que los usen para que bajemos la guardia.

Los cabrones seguirán siendo cabrones, aunque apoyen el software libre como si lo hubiesen parido ellos. Es una obviedad que escribo aquí para recordarla. A veces los cantos de sirena son tan embriagadores ...
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