martes, 26 de febrero de 2008

Pequeñas lecciones vitales durante el trabajo

Ayer en el trabajo sufrí en carne propia una de esas pequeñas experiencias vitales que te enseñan mucho, a pesar de que, a ojos de los demás, resultan insignificantes u obvias.

Tenemos una cliente en la empresa que dispone de un par de servidores potentes desde hace varios años, con RAID 5. Uno de los discos dejó de funcionar, así que pasé por su oficina para cambiarlo. Está fuera de garantía, por lo que al cliente (y a nosotros) nos resulta más fácil hacerlo nosotros que llamar al propio fabricante (me pregunto cuándo cambiará esto) para realizar estas tareas.

El caso es que, al sacar la bandeja del disco duro, resulta que uno de los tornillos tiene los surcos de estrella de la cabeza gastados. No es posible desatornillarlo. Me lo llevo a casa y, le dedico un par de sesiones con todo lo que tengo a mano para sacarlo. Voy a la ferretería y compro unos destornilladores adicionales y un pegamento ultrafuerte. Trato de usar el pegamento para que el destornillador encaje en el tornillo...pero fracaso. Piensen en esto, si durante mi tardanza otro disco duro del servidor peta....el cliente deja de facturar...se para. Estoy preocupado. No hay garantía de que la bandeja tenga repuesto y aunque el fabricante tenga, tardaría días en llegar. Hablo con un compañero y me dice que compre una broca de taladro muy pequeña y me cargue la cabeza del tornillo. Drástico pero eficaz, según él. A mi me paece un último recurso a considerar. Estoy desesperado y requiero soluciones desesperadas.

Voy a casa de mis padres (a comer, por supuesto) con la bandeja y el disco duro, a ver mi padre tiene alguna idea mágica. Tras media hora de trabajo sobre el tema concluye...llévaselo a un profesional. Vete a la ferretaría Hero, de la Calle Salamanca, (en Santa Cruz) y pídele ayuda al señor que está allí.

La idea me pareció....natural. Es lo que yo le digo todos los días a todo el mundo cuando se trata de ordenadores.

Fui a la ferretería y expliqué mi problema. El señor que la atiende (el propietario), cogió la bandeja y se fue a la trastienda. En lo que yo saludaba a un conocido que estaba allí, apareció con la bandeja en una mano, el disco duro en la otra y el tornillo en el bolsillo. Había tardado unos .....30 segundos.

Abrumado cometí el error de preguntarle cómo lo había hecho. Por supuesto no me lo dijo. Preguntar a un artesano por su secreto siempre creí que era de mal gusto. Tras disculparme le pregunté cuánto le debía y me dijo que nada. Pregunté cómo podía compensarle y me espetó...Tú no vienes por aquí nunca. Ven a comprarme.. Como no estoy seguro de hacerlo (la ferretaría me queda lejos de casa), valga este post como agradecimiento. Ferretaría HERO, en la Calle Salamanca de Santa Cruz de Tenerife, España.

La enseñanza vital es....acude al profesional. La herramienta adecuada marca diferencias... pringao.
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